martes, 30 de abril de 2013

2:57

Piensa en esas noches en las que el tiempo parece estirarse como si nunca fuera a amanecer, como si no fueras a volver a ver el sol ascendiendo desde tu ventana.
Esas en las que las ideas fluyen atropelladamente por las conexiones neuronales de tu cerebro, más eficaces incluso que un porro. Imaginas que el mundo se te va a caer encima si no fuera por la maldita gravedad, que si fuera por Murphy ya estaríamos todos muertos y te cercioras una vez más de que tus párpados siguen en su sitio y no se te han desgarrado de las cejas, tanto es lo que pesan. Pero no te dejas dormir ni aunque te lo pida el cuerpo, que para descansar ya estaremos cuando estemos muertos.
Disfruta de la madrugada y no cedas al sueño, que los placeres que da la Luna no los conoce aún Morfeo.