Las horas dejarían de tener el mismo valor, podríamos adecuarnos a la noche como si fuera el día y tendría la oportunidad de no dormir junto a ti. Hablaríamos el doble de lo que lo hacemos ahora, viviríamos el triple y el mundo sería nuestro. Qué suerte poder acostarnos en la cama y quedarnos abrazados indefinidamente, mientras observo la manera en la que no duermes: con ojos brillantes y una pequeña sonrisilla a la vez que haces lo mismo conmigo. Excesivamente tentador.
Intenta no conciliar el sueño jamás y así no viviremos separados sino esa milésima de segundo que tardamos en pestañear.
¿Quién necesita dormir cuando podemos soñar despiertos?
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