Estar contigo es como saltar a un vacío esperando salir ileso y a la vez sabiendo que puede ser la caída más dolorosa que haya experimentado nunca ningún ser humano.
Tengo miedo a necesitarte. Y ya no soy solo yo: las yemas de mis dedos también te echan de menos, mi sistema nervioso se estremece cuando te pienso y pronunciar tu nombre es sinónimo de provocar una catástrofe en cualquier parte del mundo en ese instante.
Siempre he apostado por lo seguro y ahora contigo es como una gigantesca y adictiva incertidumbre que me anula.
Me aterroriza pensar que en cualquier momento podría concederte la opción de ser capaz de destrozarme, pero lo más escalofriante es que creo que tomé ese riesgo al saltar a ese vacío que fue conocerte y, amor, estoy en medio de la caida...
jueves, 9 de mayo de 2013
martes, 30 de abril de 2013
2:57
Piensa en esas noches en las que el tiempo parece estirarse como si nunca fuera a amanecer, como si no fueras a volver a ver el sol ascendiendo desde tu ventana.
Esas en las que las ideas fluyen atropelladamente por las conexiones neuronales de tu cerebro, más eficaces incluso que un porro. Imaginas que el mundo se te va a caer encima si no fuera por la maldita gravedad, que si fuera por Murphy ya estaríamos todos muertos y te cercioras una vez más de que tus párpados siguen en su sitio y no se te han desgarrado de las cejas, tanto es lo que pesan. Pero no te dejas dormir ni aunque te lo pida el cuerpo, que para descansar ya estaremos cuando estemos muertos.
Disfruta de la madrugada y no cedas al sueño, que los placeres que da la Luna no los conoce aún Morfeo.
Disfruta de la madrugada y no cedas al sueño, que los placeres que da la Luna no los conoce aún Morfeo.
lunes, 11 de marzo de 2013
lunes, 4 de marzo de 2013
Resulta curioso pensar que una vez muerto dejas de "ser", por así decirlo.
Culto, rico, desgraciado, inteligente, atractivo, insensato, disciplinado, alegre, mentiroso, agradable, cruel, sinverguenza, trabajador, leal, impaciente... todo eso que "eres" en un momento pasa a ser lo que "eras" y mucho menos se dirigirá nadie a un difunto en tiempo futuro.
Sólo queda lo que fuiste y lo que podrías haber llegado a ser.
Cuando mueres, no eres, estás, simplemente eso, m u e r t o.
Culto, rico, desgraciado, inteligente, atractivo, insensato, disciplinado, alegre, mentiroso, agradable, cruel, sinverguenza, trabajador, leal, impaciente... todo eso que "eres" en un momento pasa a ser lo que "eras" y mucho menos se dirigirá nadie a un difunto en tiempo futuro.
Sólo queda lo que fuiste y lo que podrías haber llegado a ser.
Cuando mueres, no eres, estás, simplemente eso, m u e r t o.
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