lunes, 4 de marzo de 2013

Resulta curioso pensar que una vez muerto dejas de "ser", por así decirlo.
Culto, rico, desgraciado, inteligente, atractivo, insensato, disciplinado, alegre, mentiroso, agradable, cruel, sinverguenza, trabajador, leal, impaciente... todo eso que "eres" en un momento pasa a ser lo que "eras" y mucho menos se dirigirá nadie a un difunto en tiempo futuro.
Sólo queda lo que fuiste y lo que podrías haber llegado a ser.
Cuando mueres, no eres, estás, simplemente eso, m u e r t o.


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