jueves, 9 de mayo de 2013

Estar contigo es como saltar a un vacío esperando salir ileso y a la vez sabiendo que puede ser la caída más dolorosa que haya experimentado nunca ningún ser humano.
Tengo miedo a necesitarte. Y ya no soy solo yo: las yemas de mis dedos también te echan de menos, mi sistema nervioso se estremece cuando te pienso y pronunciar tu nombre es sinónimo de provocar una catástrofe en cualquier parte del mundo en ese instante.
Siempre he apostado por lo seguro y ahora contigo es como una gigantesca y adictiva incertidumbre que me anula.
Me aterroriza pensar que en cualquier momento podría concederte la opción de ser capaz de destrozarme, pero lo más escalofriante es que creo que tomé ese riesgo al saltar a ese vacío que fue conocerte y, amor, estoy en medio de la caida...

martes, 30 de abril de 2013

2:57

Piensa en esas noches en las que el tiempo parece estirarse como si nunca fuera a amanecer, como si no fueras a volver a ver el sol ascendiendo desde tu ventana.
Esas en las que las ideas fluyen atropelladamente por las conexiones neuronales de tu cerebro, más eficaces incluso que un porro. Imaginas que el mundo se te va a caer encima si no fuera por la maldita gravedad, que si fuera por Murphy ya estaríamos todos muertos y te cercioras una vez más de que tus párpados siguen en su sitio y no se te han desgarrado de las cejas, tanto es lo que pesan. Pero no te dejas dormir ni aunque te lo pida el cuerpo, que para descansar ya estaremos cuando estemos muertos.
Disfruta de la madrugada y no cedas al sueño, que los placeres que da la Luna no los conoce aún Morfeo.

lunes, 4 de marzo de 2013

Resulta curioso pensar que una vez muerto dejas de "ser", por así decirlo.
Culto, rico, desgraciado, inteligente, atractivo, insensato, disciplinado, alegre, mentiroso, agradable, cruel, sinverguenza, trabajador, leal, impaciente... todo eso que "eres" en un momento pasa a ser lo que "eras" y mucho menos se dirigirá nadie a un difunto en tiempo futuro.
Sólo queda lo que fuiste y lo que podrías haber llegado a ser.
Cuando mueres, no eres, estás, simplemente eso, m u e r t o.


lunes, 12 de noviembre de 2012

Dicen que los opuestos se atraen, pero en realidad siempre buscamos a alguien que nos complete. Necesitamos a esa persona con la que podamos hablar horas y horas con un infinito tema de conversación, la que comparte nuestros gustos musicales o que prefiere el mismo género cinematográfico que nosotros. Esa que coincide en que aquel libro es lo mejor que ha escrito ese autor y que diciembre sería muchísimo mejor si aquí nevara.

Nos enamoramos de nosotros mismos.

Al fin y al cabo es mucho más fácil. O quizás es el punto al que llega nuestro propio egoísmo.
Y es por eso que tal vez duele tanto desprendernos de esa persona: a la vez nos arrancamos a nosotros mismos la parte que ocupaba.

Los opuestos se atraen como imanes con sus respectivos campos magnéticos, positivos y negativos.
Pero aquí no hay positivo ni negativo. Aquí y ahora sólo existe norte o sur. Y aquellos que ya hemos perdido el norte tendemos a buscar a alguien con una demencia parecida.

sábado, 10 de noviembre de 2012

¿Azul o tarta de queso?

Dices que después de tanto tiempo apenas nos conocemos y en parte puede que sea cierto. Las fechas de cumpleaños, los colores favoritos, las comidas preferidas y esos cientos de tópicos que se vinculan a conocer de verdad a tus amigos se me escapan de las manos. Nunca recuerdo el nombre de tus padres, ni cuántos hermanos tenías, ni tampoco sé tu signo del zodiaco o si prefieres la montaña o la playa. Todas esas cuestiones, sacadas de uno de esos típicos test de amistad que puede que te suene, no son ni una pequeña porción de todos los detalles que conozco de ti y que puede que te sorprendas al saber que los recuerdo.

Sé que nunca aprendiste a montar en bicicleta porque tus padres nunca te enseñaron, o que detestas el helado a más no poder. Podría caminar por tu casa con los ojos vendados de todas las veces que he estado allí y sin embargo nunca me acuerdo del botón que tengo que pulsar para que me abras. Sé perfectamente de qué color eran las paredes de tu cuarto antes de que las pintaras, además de la razón por la que las pintaste. Puedo enumerar las enfermedades por las que has pasado. Desde que te conozco, has cambiado más de profesión que yo de peinado. Cuando te lees un libro siempre me haces un resumen de éste para intentar convencerme de que lo lea, aunque ya sepas de antemano que me parecería aburrido. Duermes con la puerta cerrada por miedo de despertarte y encontrar a algo o a alguien allí esperándote. No crees en Dios pero admites la posibilidad de que pueda haber vida más allá de nuestro planeta. Tienes la manía de olerte el pelo cuando no encuentras otro modo de distracción. Cada vez que te emborrachas podrías sentir atracción física hasta por una piedra. Odias el tomate. Eres la persona que más hogares ha tenido en su vida  que conozco. He presenciado algunas de tus caídas más espectaculares y el resto me las has contado y me he reído como si hubiera estado allí mismo. Una vez lanzaste una rebanada de pan por la ventana y rompiste la luna de un coche. Aún nos reímos cada vez que vemos pan de molde. Tienes un tatuaje, pero no descartas la idea de hacerte más. Todavía no tienes claro qué hacer con tu vida. Se te da fatal la geografía. Adoras tocar la guitarra. Cantas terriblemente mal, pero lo haces igualmente. Sirves de inspiración a muchas personas, aunque apenas has creado algo propio.

Son sólo pequeños detalles y algunos muy poco notorios, pero demuestran que sí te conozco sin tener que saber tu segundo nombre o qué talla de pie calzas. Y me alegro de ser lo suficientemente especial como para conocer esa parte de ti y tener la oportunidad de seguir descubriéndote.

PD: Sabría cuál es tu color favorito si no lo cambiaras cada semana. Creo que ésta toca rojo cereza.



lunes, 15 de octubre de 2012

-¿Por qué esto?- pregunta cualquiera que me ve la tinta recién inyectada en la muñeca.
-Significa mucho para mí- respondo siempre.
Sé que todos se conforman con una respuesta fácil, que realmente no les interesa la historia que hay más allá de ese pequeño símbolo y por eso no tratan de indagar.
Pero si de verdad quisieran saberlo no obtendrían una respuesta tan simple y mucho menos sería fácil dar con ella a la primera.

~
La figura simboliza la unidad, el tatuaje lo hace permanente.

Su forma representa una onda. Esto significa que fluimos en la misma corriente y nos dejamos influenciar los unos por los otros. Nos moldeamos hasta constituirnos como individuos únicos pero a la vez dependientes del resto. Es un diminuto segmento curvo, con sus pequeños altibajos, como los días en los que os detesto y otros en los que os quiero tanto, formando un ciclo circular e infinito.

Engloba palabras tan grandes como "adorar", "adolescencia", "promesas", "apoyo" y "constancia", y otras tan banales que ni siquiera aparecen en el diccionario porque son de nuestra propia invención.

Representa la vida antes de conocerlos, pero sobretodo los momentos vividos a partir de nuestra presentación e incluso los días de desesperación y controversia cuando algunos se marchan (y sin embargo siguen ahí).

Son seis personas, completamente diferentes y a la vez tan parecidas, con expectativas de comerse el mundo de la mano y dispuestas a aprender de sus errores, algo tocadas de la cabeza pero insanamente especiales y con un corazón enorme.

Ésta es mi familia.
La llevo siempre conmigo.