lunes, 28 de noviembre de 2011

If nothing lasts forever, will you be my nothing?

A veces imagino que estás aquí conmigo a mi lado. En realidad, para qué mentirnos, imagino que estás conmigo todo el tiempo. Tu espejismo me guía dulcemente por estas calles que conozco de sobra, pero que sin ti se hacen pasadizos eternos. No das mucha conversación, mas yo te hablo durante horas sobre mis pensamientos, sueños, expectativas y recuerdos, y tú a cambio te limitas a asentir y a sonreír cuando es necesario. Es suficiente.
Pongo un par de cubiertos más en la mesa, por si algún día te da hambre. En mi cama siempre duermo de lado en una esquina para que tengas tu propio hueco donde acostarte junto a mí y me acurruques hasta que me duerma. Cada vez que canto una de nuestras canciones me quedo en silencio esperando que tu voz entone cada una de las notas de tu parte, como un eco que resuena en mi cabeza hasta en los estribillos, cuando tu voz se alza por encima de la mía consiguiendo una perfecta melodía. Como la mitad de chocolate, para reservarte los trozos que sobran a ti, porque sé que te encanta.
Cuando estoy con amigos, continuamente miro a mi alrededor buscándote para ver si te estás riendo también, y allí te encuentro, en una esquina mirando hacia mí y sonriendo de tal manera que se ilumina la habitación. E, incluso, en los momentos en los que pienso que ya no puedo más, que no puedo seguir sin ti, te acercas y me abrazas como si no me fueras a soltar en la vida y entonces comprendo que para mí nunca te llegaste a ir del todo.

-Te echo de menos- te susurro cuando estás cerca de mí.
Sonríes.
Es suficiente.

domingo, 27 de noviembre de 2011

(R)evolución.


El tiempo avanza más rápido de lo que puedes llegar a percibir.
Los niños se convierten en adultos cada vez más pronto, pero no maduran antes. 
"Tú eras igual de pequeño" nos dicen nuestros padres, ajenos a lo que pasa en realidad. Lo cierto es que no, papá, yo con once años no me quedaba en la calle hasta las tantas- prefería ver programas tontos por la tele. Y no, mamá, la verdad es que con catorce años mi mayor hobby era obsesionarme por grupos de música extranjeros, no fumar y beber hasta quedarme sin neuronas.

Los lazos y las amistades se procesan a través de redes sociales. Tuenti se ha convertido en nuestro centro de reunión, y, por triste que parezca, nuestra amistad depende de si tienes conexión a internet o no. Por otro lado, si quiero dejar de ser tu amigo simplemente te elimino de Facebook que equivale a un adiós definitivo en la vida real y luego lo pongo en Twitter para que todos estén al tanto. Patético.

En nuestro país existe mucha gente sin casa, pero también muchas casas sin gente, y los críos llegan a la universidad sin saber cuánto es dos más dos y con veinte faltas de ortografía por cada frase que escriben.

Nos precipitamos, le damos más valor a las cosas materiales y no a los momentos. Decimos "te quiero" con más facilidad y más rápido. Nos aferramos a las personas casi sin conocerlas y les damos todo nuestro cariño, hasta que cuando de verdad las conocemos ya no nos queda nada para dar.

Vivimos en una sociedad llena de estereotipos, donde los individuos no nacen, sino que se manufacturan.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Mira cómo brillan por ti.

Ayer tuve la oportunidad de mirar a un cielo precioso. Sin la contaminación lumínica de por medio para estropear aquella vista, cientos de estrellas se colocaban sobre el firmamento, algunas tan brillantes que eclipsaban todo lo que se encontraba a mi alrededor. Incluso fui capaz de distinguir parte de la Vía Láctea, allí a lo lejos, recorriendo una diminuta parte del universo.
El frío me calaba los huesos y no podía evitar tiritar, pero estaba tan concentrada en capturar ese momento que no le di mucha importancia. Júpiter era el más brillante de todos y gracias a un telescopio pude verlo de cerca, junto con sus satélites. También vi constelaciones, estrellas dobles, una nebulosa y parte de la Vía Láctea. En mi vida había visto algo tan hermoso (a parte de un amanecer). Y puede que fueran esos escasos grados o el hecho de ver algo tan impresionante que me llevó a echaros de menos.

Entonces vi mi primera estrella fugaz y cinco en total al acabar la noche, y a cada una le pedí un deseo semejante: quiero que siempre seáis para mí como aquel cielo increíble y que aunque no os vea sé que estáis ahí constantemente.


Te has convertido en mi guía, en mi propia Estrella Polar.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Y que me parta un rayo si miento.

Hay más probabilidades de que te parta un rayo que de ganar la lotería. Mientras que la probabilidad de que la Tierra sufra el impacto letal de un asteroide en los próximos cien años es de 1 entre 5.000, la probabilidad de morir en esa colisión es de 1 entre 20.000 y la de convertirse en astronauta es de 1 entre 13,2 millones. Contraer el mal de las vacas locas es dos veces más difícil que ser nombrado santo. Es más posible que mueras en un accidente de coche yendo al aeropuerto que tu avión en sí se estrelle.

Todos estos hechos podrían ser coincidencias o simplemente formar parte del destino. Nunca podremos averiguar qué pasará en un futuro. Ni siquiera tenemos la certeza de que amanecerá mañana, pero esta clase de cálculos, llamados probabilidades, nos consuelan afirmando que tiene sentido que mañana salga el sol, como lo ha hecho en los últimos millones de años. Quizá no sean muy exactos, pero al fin y al cabo su función es la de hacernos sentir más seguros.

Sin embargo, si alguien preguntara, las posibilidades de que te quiera más que a nada o nadie en este universo definitivamente son del cien porciento.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

¿Capaz o incapaz?

¿Serías capaz de quedarte una vida entera junto a mí? ¿Tendrías el valor de aguantarme cuando no puedo más y de verme sonreír cada mañana?
Adoro cuando me quitas los zapatos y me haces cosquillas o cuando me abrazas de repente. Espontáneo y simple. Y aún así importante.
Dicen que las relaciones se basan en la confianza, pero yo podría basar una entera sólo en tu dulce carcajada.

Y no soy capaz de imaginarme mi vida sin ti... teniendo en cuenta que ya ni me acuerdo de cómo era antes de conocerte.

lunes, 14 de noviembre de 2011

¿Qué es un beso?

Puede ser tan efímero como eterno, y retener más emociones de las que cabe pensar. A veces es espontáneo, pero otras es esperado largamente y otras incluso no llega. Algunas personas lo planean durante muchísimo tiempo, esperando que sea simplemente perfecto.
Es increíble el daño o la felicidad que puede causar la simple unión de dos pares de labios. Aunque, viéndolo desde la experiencia, se convierte en algo único y especial. A pesar de que algunos no significan nada, cuando lo hacen, son aquello a lo que se aferran y comparten dos personas que se quieren de verdad. Esos besos son sólo suyos y nadie puede arrebatárselos.
Los besos de buenos días, los besos de despedida, los besos largos, los besos indebidos, los besos bajo la lluvia, los besos sin razón, los besos con amor, los besos de después de una discusión, los besos por el cuello, los besos interminables, el primer beso, el beso perfecto.
Por eso, quizás, un beso sea más importante que cualquier palabra que pueda ser pronunciada. Y por eso, tal vez, todos deseamos que nos callen con uno.

Pero, al fin y al cabo, es tan sólo eso: un beso.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Riamos.

Carcajada s. f. Risa impetuosa y ruidosa, muchas veces imparable y causada por ninguna razón aparente.

Cuando ríes, al menos trece músculos alrededor de tu boca y tus ojos se estiran, eres capaz de quemar más calorías en un par de segundos que si hicieras varios minutos de ejercicio, tus pulmones dejan pasar aire con más frecuencia y más rápido, mejorando así tu respiración e incluso añades días a tu esperanza de vida. Pero sobretodo, cuando ríes a carcajadas, puedo observar esa bonita sonrisa durante más tiempo y guardar la melodía de tu risa en mi cabeza, para reproducirla cada vez que quiera recordarte.
Por eso te propongo una cosa. Riamos. Riamos siempre que podamos a carcajada limpia hasta que nos duela la boca y la barriga. Riamos por tonterías que ni siquiera tienen gracia, sólo por el hecho de escuchar tu felicidad y la mía unidas. Ríe por ti, por mí y por todas las veces que te quedaste callado. Tómate tu tiempo para respirar y vuelve a sonreír. Contágiame. Riamos, ahora y siempre, aunque no lo mostremos en el exterior, pero sí en nuestros corazones.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Una historia de seis.

Como la canción de la intro de aquella serie de televisión americana que a todos nos gustaba, Friends,


Estaré ahí, porque tú has estado para mí también.

No os conozco desde hace mucho, a algunos más que a otros, incluso puede que redondeando y haciendo una media os encontrara hace así como año y medio. O quizás me encontrasteis vosotros a mí. En cualquier caso, estoy agradecida. 
Sabía de sobra que podía contar con vosotros para lo que fuera, pero aquella noche ocurrió algo especial. Sí, aquella noche. Ésa en la que nos quedamos hablando de esto y de lo otro, mientras pasaban las horas inadvertidas y se dibujaban sonrisas en nuestras caras hasta el amanecer. Donde, por fin, nos abrimos por completo hasta ser translúcidos como el agua. Aprendí muchísimo en cuestión de minutos, quizá segundos o puede que días, no sé, perdí la concepción del tiempo después de adentrarnos en la conversación. Y, entonces, ocurrió algo que cambió mi percepción de los hechos. Sentí una cosa que llevaba tiempo esperando, mas nunca había tenido la oportunidad de tener. Allí, los seis sentados tranquilamente, sin preocupaciones ni prisas por que se hiciera de día de nuevo, conectamos. Era algo que no se podía percibir a simple vista, debías formar parte del momento para sentir perfectamente aquella unión. El instante vino además acompañado de seguridad. Estaba segura de que tenía que estar justo en aquel sitio y justo en aquel momento, junto a esas personas. Si mi vida era un puzzle, vosotros erais las piezas que me faltaban, y poco a poco se fueron colocando para formar el rompecabezas. 
Me dí cuenta de que era un momento único, así que  me aferré a él y a la sensación tan fuertemente, que me pasa igual cada vez que estamos todos juntos otra vez.


martes, 8 de noviembre de 2011

Cóncavo y convexo.

Detesto los espejos. Ninguno refleja la realidad tal y como es, son sólo aproximaciones. Todos mienten. Toman una imagen y la metamorfosean, la deforman a su manera hasta que se refleja una parte distorsionada de la verdad. Te controlan. Te manipulan. Y les encanta.

Entonces, querido, ¿cuándo empezaste tú a ser un espejo?

lunes, 7 de noviembre de 2011

Valiosas.

Tengo miedo.

Tengo demasiados sentimientos y muy pocas palabras para describirlos. En mi cabeza todo está en orden, pero cuando mi boca intenta pronunciarlos le resulta imposible. Así que uso más te quiero, te necesito y te echo de menos de los que debería. Tengo miedo de que se desgasten con el tiempo o que no expresen exactamente lo que quiero decir y con ello me quede sin decir nada.

Es por eso que te diré un te quiero sólo si siento que mi corazón está a punto de salírseme del pecho y si mi cabeza es capaz de proyectarnos en un futuro cercano.
Pronunciaré un te necesito cuando me de cuenta de que eres más importante para mí de lo que creía y los días sin ti no puedan considerarse días.
Y susurraré un te echo de menos siempre que el tiempo se detenga por el mero hecho de que no te tengo aquí a mi lado.